De vender vino a custodiar añadas.
Una bodega más en un lineal saturado.
Coleccionismo privado: tierra, mar y aire.
Aon Vitis tenía cepas exclusivas y una producción limitada, pero su comunicación usaba los mismos códigos genéricos que el resto del mundo del vino.
El valor no estaba en el vino en sí, sino en el territorio y la paciencia: tierra, mar y aire. Lo convertimos en el eje de toda la marca, con el criterio como herencia.
«Aon Vitis no vende botellas. Da acceso a una añada reservada.»
Terra, Mare y Aer elevan la percepción paso a paso, desde la media del lineal hasta el coleccionismo privado.
Un relato de marca construido sobre Terra · Mare · Aer.
Diseño, comunicación y web con códigos de exclusividad.
Un vino que se colecciona, no que se compara en el lineal.
Fuera del supermercado y de la guerra de precios. Hoy compite en escasez, coleccionismo y valor aspiracional.